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DESPEDIDA
Hace tres años el mundo de la dominación me atrajo y deslumbró. Quería descubrir, entender, experimentar... me di cuenta de que, como en todo, hay un aspecto sucio y otro enriquecedor: hombres esclavos por puro morbo, y sumisos que participan en este increíble juego de rol con mis mismas normas. Ser Dómina profesional ha creado muchos debates sobre derechos, límites, concesiones y, claro está, el archimoral y aburridísimo si ser Pro-Dom es prostitución o no. Digo aburridísimo no sólo por la implícita obligación de dar constantemente mi versión de los hechos a personas que de todas formas siguen y seguirán pensando lo que quieran (por cierto, todas ellas encubiertas por nicks y caretas, ya se sabe que la difamación lleva a los tribunales... ¿¿verdad "valientes" ??... es imposible demostrar lo inexistente...). Para mí está, estaba y estará claro: erotismo no es sexo. Ahí lo dejo.
Pues... me he cansado.
Ya no es divertido. Me gustan los juegos donde las reglas son claras y todos los jugadores se rigen por el mismo manual. Sin embargo entre los que se toman el juego BDSM en serio, y lo aplican como única opción vital, los que abren debates con el lema " muerte a las feministas putas" (escondiendo una profunda frustración de machitos vilipendiados), entre prostitutas que se disfrazan de Dóminas... en fin...
Una cosa es creerse el juego mientras dura, y de paso hacerlo creíble a quien participa contigo, otra es pensar que una Dómina va por la vida blandiendo un látigo y marcando el culo de cada hombre que encuentra... Parece que nos olvidamos que la única condición de ser Dómina es que un sumiso te conceda ese poder...
Mi esclava samantha lleva conmigo tres años. Y a pesar de que a ambas nos gusta este juego de rol ( la verdad que ya no nos apasiona ni interesa como antes) de base hay una amistad, un cariño, un amor que hace de nuestra relación una de las más serias de mi vida, y jamás hemos pensado siquiera en el sexo (P.S. : "sam, aunque no te vea como un macho atractivo para mí, te reconozco desde siempre como mi papi, o mami... según como te vista… jajajaj... ¿sabes que te quiero mucho, gordita?")
En tres años, jamás me he acostado o tenido sexo con ningún sumiso (siempre me ha parecido poco ético aceptar un Tributo a cambio de prestaciones sexuales) y siempre lo he dejado claro en la web: "Si estas interesado en sexo, éste no es tu lugar"... pero a pesar de esto, los celos, las envidias y las inseguridades llevan a los seres humanos a destruir iconos que les asustan... touché...
Aprovecho esta misiva para despedirme del BDSM profesional. Mi camino en estas lides ha terminado, es un ciclo que ha llegado a su fin dejándome recuerdos maravillosos –"Natalie, conocerte ha sido uno de los regalos más bellos de mi vida, y siempre habrá un lugar para ti en mi corazón"– de hombres excepcionales capaces de cederse sin reservas con una generosidad poco común y, claro está, alguna que otra pequeña amargura, que ya he perdonado y se quedará como mero recuerdo a la insensatez de algun@s, pero que, por encima de todo, ha sido una catarsis, mi punto de inflexión con el mundo machista, con la moral burguesa y barata, con la hipocresía y la cobardía del "tirar la piedra y esconder la mano".
Jamás he cubierto mi rostro, entre otras cosas porque nunca me he avergonzado de mis decisiones. Ha sido un camino emocionante, me ha enseñado la "otra" cara de los hombres y me ha devuelto la confianza en el mundo masculino. Será un tesoro que me llevaré el resto de mi vida. A todos, gracias.
Elle
Marbella, 8 de agosto de 2009